Otra forma.

Estuve pensándolo todo el rato, mientras caminaba sobre reforma, mientras veía las formas de las personas a mi lado, mientras escuchaba la conversación de mi hermana.

Estuve sintiéndolo en todo momento, cuando rozaron mi brazo en el bus, cuando transitaba las calles que volvimos nuestras algunas noches.

Lo decidí minutos antes de iniciar con éstas lineas. Pensé en todos los textos que hablan sobre cuando fuerzas las cosas y cuando las sueltas. Qué difícil para uno que se aferra tanto a los ambientes predestinados. Qué complicada la imposibilidad. Qué arriesgado entregarse y olvidar un rato el miedo, las perras dudas.

Me duele sí, pero me recuperaré el tiempo equivalente al que estuvimos juntos (si es que puedo llamarlo así). Me pasa cada determinado tiempo, no quería aceptarlo porque sería recaer en la misma chingadera y yo había jurado que mis acciones ya no iban en ese sentido.

He decidido dejarte. Dejar los planes. Dejar el tiempo que te guardaba anticipadamente. Dejar mi romanticismo de secundaria. Dejar tu imagen con lo demás, lo que se agradece.

Sé exactamente cada cosa que me dejaste y cómo ayudo a mi bienestar. Jamás lo olvidaré, aunque a ti, eventualmente, sí.

No me gusta como se siente. Me incomoda la sensación de tristeza en cada acción que realizo. Me pesan las manos, los párpados, las ganas. Permito que las ideas catastróficas se apoderen de mí como los días del pasado. Mi amor propio está herido por ti y aunque no reprocho nada, he decidido dejarte. Con tu gente, tus sueños, las lineas de deseo que juegas a encontrar y perder en cada paso que das.

Te dejo con la imposibilidad, con tus temores, con las inquietudes que siempre están puestas en la puerta. Te dejo porque casi eres víctima de mis idealizaciones. Te dejo porque juegas y no sabes a qué. Te dejo porque todo siempre es un ciclo. Te dejo porque ya aprendimos, te dejo porque no sabemos lidiar con esto. Te dejo porque aunque se quede el hueco, al final del día y de la vida, somos valientes.

Estoy cansada. De buscar, de que me encuentren, de querer algo y que siempre aparezca el caos. Te he querido tanto a ti éstas semanas que no me permitiré cruzar la linea que establecí sobre soportar el sufrimiento. Bastante han hecho por mi éstos días dónde tu no eres tú y yo dejé de ser la que conociste por complacer tu etapa de desapego.

Caí en querer tener las cosas seguras y olvidé que lo mejor se da de manera natural. Lamento que hayas tenido que presenciar esa parte tan mía.. siempre influyen las personas determinadas cómo tú, que generalmente inundan mi vida.

Se van, la inundan, se marchan largos periodos, regresan, se vuelven a ir, la inundan con mas fuerza.. pero siempre de otra forma.

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