Runaways.

Hoy lo volví a sentir;

por otras circunstancias, en otro ambiente, pero la sensación era la misma: puro y real miedo.

De repente me sentí como hace tiempo no, y aunque estaba dentro de un terreno que creía dominar, noté que estaba sola (bien sola). Sí, cualquiera que se acercara podría devorarme poco a poco, y yo sería lo mas complaciente frente a tal acto (esa culera adicción a lo que daña).

Sentí todito el miedo que hace mucho dejé, y verlo regresar casi intacto me provocó un tipo de punzada en las sienes. El cabrón se me plantó en frente, me rozó las mejillas, observó inquietud cuando presioné mis labios, se alegró de verme, y mejor, gozó que volviera de nuevo a sus juegos, a la misma chingadera.

Me abordó el pánico, algo se activó, algo me aviso para que huyera.

Ahora ya no importa más la búsqueda del placer, ni las buenas intenciones, eso que se quería construir, si hubo días buenos, o si viví momentos que juré valorar. He decidido dejarlos.

Increíble la forma en que mi instinto de supervivencia optó por cortar de golpe lo causante de ésta sensación. Impulsiva la manera en que correspondí ante esa acción desesperada. Irreal que de verdad lo vaya a hacer.

Perdón, pero tengo un chingo de miedo y éstas perras ganas de estar bien me rebasan. Y es que también prometí salvarme de toda esa mierda que me devoró tantos días. Suerte en todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s